Un comentario el “¿El rey Felipe VI de España puede ser el restaurador de la cristiandad?

  1. Hace unos días me encontré por la calle con un buen amigo al que conozco y al que no veía desde hacía algún tiempo, así que me invitó a un café y charlamos un poco sobre varias cosas en un bar. No puedo decirte en que trabaja exactamente, pero si puedo decirte que su trabajo está en parte relacionado con la sostenibilidad de sistemas informáticos para bancos. Ya lleva bastante años en esto y no le falta trabajo.

    Durante la hora y pico que estuvimos hablando en el bar lo noté algo nervioso y le pregunté si le pasaba algo, entonces me comentó que desde hacía unos meses, no me dijo cuantos, varios bancos importantes le estaban pagando por realizar un trabajo que no era habitual al suyo.
    Me quedé un poco extrañado con su respuesta, así que le dije: “¿a que te refieres exactamente”?. Entonces me comentó que estaba instalando unos sistemas especiales en varios bancos. “Sistemas ¿de que?” le pregunté yo. Entonces dijo un poco titubeante que eran “sistemas de dispersión de gases somníferos” y me insinuó que los estaban instalando en previsión de algo gordo que iba a pasar dentro de no mucho tiempo. Me quedé un poco a cuadros con su respuesta, pero le dejé que me siguiera hablando del tema, me dijo que lo tenían trabajando a destajo instalando estos sistemas, no quiso entrar en mas detalles, solo me dijo que varios bancos grandes, entre ellos el Santander, La Caixa, BBVA y alguno que otro más le tenían instalando estos sistemas especiales de tapadillo.

    Me dijo que esto no era legal, que los bancos están haciendo esto de tapado a la gente y que pocas personas conocen esto, salvo los directores generales de los bancos o de las cajas y poca gente importante más. La excusa para instalar estos sistemas, me dijo, son trabajos de reparaciones de cajeros o de sistemas del aire acondicionado del banco y que los que le habían contratado le habían dicho que dijera eso si alguien preguntaba y que no debía de decir nada más. Entonces le pregunté si esos “sistemas de gases somníferos” que estaba instalando eran como los que salían en las películas o algo parecido. “Son peores, estos te dejan KO en menos de cuatro segundos” me contestó.

    Le pedí que si podía entrar en más detalles y me habló de que el sistema básicamente iba por los tubos del aire acondicionado de la sucursal bancaria y que básicamente eran tres cajas “especiales” independientes instaladas en tres sitios distintos: una instalada en la entrada del banco o caja, otra instalada en el pasillo intermedio, lo que sería desde la puerta exterior hasta la puerta principal interior del banco y otro sistema instalado en las entradas de aire acondicionado de caja directa, en el techo.
    Esta última, me dijo, que en algunas ocasiones tenía que abrir nuevas entradas para el aire acondicionado porque algunos bancos no tenían las entradas del aire justo encima de las cajas de pago en efectivo, así que tenía que instalarlas nuevas junto con la “caja”. Básicamente me contó que si no había problemas tardaba unas dos horas en instalar el sistema completo con las cajas dispersantes de gas somnífero en los tres sitios.

    Por lo que yo entendí de todo lo que me contó, parece ser que esto venía de arriba; de orden del gobierno español en previsión de que pasase “algo muy gordo” y la gente perdiese todo su dinero guardado en los bancos y cajas de ahorros y empezase a desmadrarse y a matar a la gente de los bancos o cosas peores.
    No me quiso comentar nada más del tema y le vi bastante nervioso al comentarme esta última parte de la que no quiso entrar en detalles. Como comprenderás no puedo dar su nombre real ni el de su empresa ni otros datos que podrían ponerlo en peligro. De todas formas, y ya para terminar, si puedo decirte que es una persona a la que conozco bien y que no es dada a montar semejantes historias y menos si están relacionadas con su trabajo.

    P.D.: Puedes distribuir esta información por ahí si te parece oportuno, tienes mi permiso.

Los comentarios están cerrados.